Sexo entre las orejas

Algo que es muy común cuando se inicia una terapia sexual es la gran cantidad de personas, solas o en pareja, que tienen una idea “genitalizada» de la sexualidad.  

Asumen que todo lo referente al sexo está solamente entre las piernas y que para excitarse o excitar al otro basta con tocar, con estimular los genitales. Y la verdad es que no, los genitales solos, por más bien tocados, no tienen ese poder “calentador” que muchos imaginan.

Las relaciones sexuales son mucho más que penetrar y tener orgasmos. La sexualidad es cuerpo y mente, son los sentidos dispuestos a identificar y vivir el placer en distintas áreas corporales para disfrutar del momento.

En la primera etapa de la terapia se recomienda a la pareja no tener sexo y enfocarse en estimular el cuerpo del otro en su totalidad, sin tocar los genitales, con la intención de hacer que los dos sientan cómo obtienen placer en otras partes de sus cuerpos, que disfruten lo bien que se siente al ser tocados con sensualidad más allá de las zonas habituales.

La mayoría de las personas descubren en esos momentos nuevas zonas erógenas de su cuerpo como codos, cuello, espalda, brazos y todo lo que quieran explorar. Así, bien estimulados, la temperatura corporal sube, la piel se pone más sensible a cada toque y la excitación aumenta.

Casos de disfunción eréctil o de falta de lubricación suelen mejorar bastante cuando la persona es estimulada más allá de los genitales porque todo el poder del cuerpo se involucra dando paso a relaciones íntimas más satisfactorias.

El placer, que en todos los seres humanos es aprendido y no innato, está entre las orejas, en los pies, en las piernas, en los brazos, en el abdomen, los oídos, los labios. Explorarlo se siente bien y abre toda una serie de nuevas posibilidades para ampliar el repertorio de nuestro conocimiento en pareja.

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Podemos decir que somos grandes órganos sexuales caminando por las calles, porque tenemos ramificaciones nerviosas en todo el cuerpo. El sexo no se resume a una área del cuerpo ni a una actividad especifica.

Les recomiendo que en el próximo encuentro sexual que tengan disfruten de las caricias, las palabras, los olores, los sabores, que se dejen tocar y se dejen llevar por el placer de la sexualidad, que no está escondido ni se necesita un mapa para hallarlo porque está en todo nuestro ser, de la punta de la cabeza hasta la punta de los pies.

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