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La pareja como cliente

Cada vez que me refiero a “La pareja como cliente” muchos me miran asustados y listos para argumentar en contra porque aprendimos que las relaciones de pareja no pueden ser tratadas como un negocio o un trabajo y es ahí donde nos engañamos. Desde mi experiencia como psicóloga y sexóloga, y sobre todo como miembro de una pareja, he aprendido que para que una relación prospere con bienestar es clave quitar de la cabeza esa idea romántica de que cuando hay amor todo será siempre maravilloso. De entrada creemos que nos entenderemos y supliremos las necesidades emocionales propias y del otro basados en la “magia del amor”. Suena muy lindo y es común en las películas pero muy distante de la realidad.   

La relación de pareja es equiparable a un negocio en la medida en que ambos buscan consolidar en conjunto una vida placentera y satisfactoria, un espacio cuyo mayor objetivo es sentirse bien cada uno y como pareja. Para eso es importante definir los objetivos que se proponen como pareja, la visión que tienen de esa relación, las ganancias y las eventuales pérdidas que puedan ocurrir en el camino. Además, el tiempo que cada uno está dispuesto a entregar en la construcción de ese negocio, la forma que le quieren dar y cómo cada uno va a contribuir para su crecimiento saludable a largo plazo. Podemos decir que en una relación seria y feliz, va existir un compromiso de ambos para que ese proyecto de vida común sea exitoso.

Como en todos los negocios, sabemos que la satisfacción del cliente es prioritaria, de nada sirve tener un buen producto pero un mal servicio. Desde ahí es clave reconocer a la pareja como ese cliente prioritario en un escenario integral del que hacen parte la intimidad y la sexualidad, a la vez que todos los espacios de la cotidianidad. Un cliente que requiere la atención de sus necesidades, su satisfacción, la aclaración de todas sus dudas. Un cliente que es importante escuchar para conocer sus preocupaciones. Por ello debemos prestar mucha atención a la sensualidad, la seducción, el entendimiento, para preservar ese gran cliente y no correr el riesgo de perderlo. Así que conozcámonos con nuestra pareja, comuniquémonos y seduzcámonos en todos los sentidos. Ese es un objetivo que debemos tener siempre en mente a la hora de cuidar de nuestra relación para que sea una gran empresa, gratificante, saludable y con mucho más valor.

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